martes, 16 de agosto de 2016

Por qué es importante recordar que "Buda" no es una persona, es un estado de conciencia



Es importante no identificar el estado de despertar de la conciencia que conocemos como "Buda" con una persona en específico y descubrir que, de hecho, este estado está disponible para todas las personas, siendo la verdadera naturaleza de la mente

Hoy en día nos referimos popularmente a Siddhartha Gautama --un hombre de la casta guerrera de los shakias: "Shakiamuni", que vivió hace aproximadamente 2 mil 500 años-- simplemente como "Buda". No es que esto sea del todo incorrecto --es un poco como referirnos a Jesús como "El Mesías"-- pero en ocasiones hace que olvidemos algunas cosas importantes de la enseñanza de Siddartha Gautama, el Buda Shakyamuni. Principalmente lo que enseñó en el llamado tercer giro de la rueda del Dharma: que todos los seres tienen una naturaleza búdica inherente.

El término "buda" (o "buddha") viene del verbo sánscrito budh (despertar), a su vez relacionado con la palabra buddhi (un cierto tipo de inteligencia superior o discernimiento). Para los filósofos de los Vedas, buddhi era la inteligencia luminosa que refleja al atman, el espíritu inmortal (una de las reformas que hizo el Buda Shakyamuni fue distanciarse de esta idea de atman, postulando la inexistencia de un yo inmortal). Roberto Calasso en su libro Ardor, donde hace un formidable estudio de los Bráhmanas, los textos que dan las instrucciones sobre los sacrificios, explica el significado de buddhi:

Lo propio de los hombres de los Vedas era la rigurosa y hasta obsesiva observación de los sacrificios; en ella se transparenta un cierto ardor, una lucidez vigilante [el tapas]. Esta es también la lucidez del "buddhi", el estado de conciencia que da nombre al Buda (aquel que está despierto):

La primacía de despertar sobre cualquier otra actividad mental no es una innovación del Buda, quien simplemente ofreció una versión de esto que era a la vez radical y mayormente destructiva de lo que le antecedía. La preocupación sobre el despertar y su importancia siempre había estado presente en los textos védicos.

[...] Simplemente estar despierto. Eso es lo que permite que cualquiera se vuelva “más divino, más calmado, más ardiente”, en otras palabras más rico en tapas. ¿Y acaso no fue el tapas lo que permitió que los dioses se convirtieran en dioses en un principio?… Todo puede ser trazado de regreso a esto. Y todo puede ser eliminado, excepto esto.

Después de abandonar el palacio de su padre y peregrinar por la India por varios años recopilando los más diversos conocimientos, el Buda Shakyamuni decidió sentarse debajo de una higuera, que sería llamada el "árbol bodhi", y no levantarse hasta encontrar el origen y la cesación del sufrimiento. Fruto de su meditación y del buen karma acumulado por eones descubrió o descansó de una vez para siempre en este estado de conciencia iluminada que es igual a la liberación, es decir "Buda" o la budeidad. Además de alcanzar este estado, el Buda Shakyamuni, el también llamado Tathagata, "el que así ha ido" o "el que ha alcanzado la verdad", y en esto consiste tal vez su mayor innovación, encontró bajo el árbol del despertar un método, casi científico, para que las demás personas pudieran replicar este estado, esta budeidad.

El estado de "Buda" es algo que no sólo no nace de una divinidad trascendente sino que está disponible a todas las personas como su realidad más íntima. En esto se diferencia el budismo de otras religiones (algunas personas con cierta fobia a la religión quieren desmarcar al budismo de la religión ya que no tiene una divinidad creadora como tal, si bien claramente tiene un aspecto de re-ligar al individuo con su naturaleza verdadera o espiritual que no puede entenderse entenderse solamente desde lo secular). Lo entendió así Octavio Paz: “Buda no expuso su enseñanza como proveniente de una revelación, como suele ocurrir en las religiones. Para él la verdad es búsqueda y, sobre todo, búsqueda de sí mismo. Buda sólo indica el sendero. Es cada uno quien tiene que realizar el camino de su propia liberación”.

De este "despertar" Buda Shakyamuni introduce las cuatro nobles verdades y del último de estos principios básicos que lidian con el origen del sufrimiento el óctuple noble sendero que conduce a la iluminación o al estado de "Buda" y el cual se hace disponible y replicable para todo aquel que se conduzca en conformidad con el Dharma. En otras palabras, él mismo, ya no como un individuo histórico sino como una conciencia más allá del tiempo, se hace accesible a todos los seres sintientes. Es importante hacer énfasis aquí en la noción de que el estado del Buda no es un estado personal, una exaltación individual sino un estado justamente impersonal y transpersonal. Según Manly P. Hall: "Hay un punto sutil en el hecho de que quien logra la budeidad no es un buda sino el Buda". Explicado de otra forma: "el académico occidental considera a alguien que rompe la ley como un criminal, mientras que el oriental considera a la persona que rompe la ley como crimen". Es decir uno no se convierte en un buda, uno se vuelve Buda, la naturaleza inherente en la cual todos los budas participan.

En una enseñanza posterior, según el budismo mahayana o Gran Vehículo, conocida como el tercer giro de la rueda del Dharma, el Buda Shakyamuni enseñó la doctrina del "tathagatagarbha", o la semilla o embrión de buda al interior de todos los seres. Este "tathagatagarbha" no es más que el ser verdadero, y por lo tanto no tiene que alcanzarse a través de una proeza intelectual o espiritual sino simplemente a través del autoconocimiento y de la eliminación de los constructos o impurezas de la personalidad que impiden que lo reconozcamos, que nos veamos tal como somos, según enseñan diferentes escuelas dentro del mahayana, como el zen o los diferentes linajes tibetanos. El budismo enseña que para reconocer este estado de la mente pura resulta oportuno dejarse de identificar con el yo como una entidad fija, estable y separada de las cosas; para esto se practica el bodhicitta, la conciencia de Buda o la mente original, un término que puede ser equivalente a "tathagatagarbha" pero que alude al deseo desinteresado y compasivo de alcanzar la iluminación para el beneficio de todos los seres. Y puesto que la iluminación es en realidad el estado natural del ser, es con la misma iluminación, con nuestra mente búdica que deseamos la iluminación. Cuando dejamos de identificarnos con la mente artificial o el constructo del yo de la personalidad emerge este bodhicitta que naturalmente se desdobla como compasión ya que ya no está obstruida por la coagulación del yo egóico y no tiene ya un motivo para la fijación individual.

La tradición budista mahayana toma esta enseñanza como la cumbre de las enseñanzas del Buda Shakyamuni y si bien debemos mencionar que esta enseñanza habría ocurrido ante una audiencia de bodhisattvas e incluso en un plano de conciencia sublime, debemos recordar que desde un principio el Buda Shakyamuni mencionó que las enseñanzas eran orientadas según el contexto y la capacidad particular de la audiencia. Y, también, que el budismo es una religión (o filosofía) en evolución dinámica, concebida siempre como proceso, donde el mismo estado de "Buda" no es el final sino la continuidad depurada de una infinita existencia. Por lo cual el surgimiento de posteriores Budas y posteriores transmisiones del Buda Shakyamuni y otros Budas y bodhisattvas son perfectamente consistentes con la doctrina.

Las implicaciones de la noción del tathagatagarbha son complejas, ya que una lectura somera podría hacernos pensar que esto es similar a la noción de los Upanishads de atman, el cual es llamado igual a Brahman, lo que podríamos traducir como diciendo que el ser o alma individual es igual al ser universal o Dios.

E. Obermiller, traductor del Ratnagotravibhaga, uno de los textos sánscritos donde se expone esta doctrina, concluye que el punto central de la enseñanza del tathagatagarbha, "la esencia de Buda en todos los seres vivos" representa "un elemento eterno e inmutable ('asamskrta') que es idéntico con el Absoluto monista y es único e indiferenciado en todas las cosas vivientes". Esta interpretación, sin embargo, tiene muchas disonancias con las enseñanzas iniciales del budismo. Otros académicos y sobre todo maestros budistas de diferentes tradiciones identifican el tathagatagarbha con la noción de sunyata o vacuidad, ligada a su vez a la originación dependiente (pratityasamutpada), lo cual implica que el tathagatagarbha, el ser verdadero, en realidad no tiene ninguna sustancia inherente. Todo lo anterior se vuelve un tanto confuso --al menos desde una perspectiva no iniciada o profana-- ya que el estado de tathagatagarbha, así como el estado del nirvana, no son solamente descritos de manera negativa sino que en repetidas ocasiones en distintos sutras y luego en tantras son referidos con ciertas cualidades como luminosidad, goce, felicidad y compasión eterna. No existe un ser tal como lo concebimos y sin embargo hay ciertas cualidades que asociamos con la experiencia; la vacuidad, ciertamente, no es igual a la nada. ¿Es consciente de sí misma esa vacuidad descrita como radiante, e igual que la mente? ¿Nos enfrentamos aquí con otro tipo de conciencia, una más sutil que no podemos describir con palabras y para la cual no tenemos referencias? Aquí yace un misterio, y nos enfrentamos con un impasse, el cual, creemos, no se puede sortear solamente con un tipo de intelecto cerebral sino que es necesario recurrir a la experiencia. Podemos hablar mucho del estado de conciencia del Buda, pero al final de cuentas todo esto no es más que especulación si no se lleva al plano de la experiencia. El gran maestro del dzogchen, Longchen Rabjam, nos exhorta a abandonar el conocimiento meramente intelectual y abrirnos a la experiencia pura e inefable:

Ya que el conocimiento es como las incontables estrellas en el cielo,

El estudio de las ideas nunca puede agotarse.

Así, en esta vida, es mejor descubrir la naturaleza profunda,

el significado esencial del dharmakaya.

jueves, 28 de julio de 2016

Los libros prohibidos: El Necronomicón



Que no está muerto lo que yace eternamente,
y con los eones extraños incluso la muerte puede morir
.​

Esta es, quizás, la cita más famosa del libro. Se encuentra en el cuento de H. P. Lovecraft conocido como The Call of Cthulhu (1928). No existe una traducción definida, pero entre tantas hay una que puede describir lo que la frase expresa:

Toneladas de tinta se han empleado intentando describir el fenómeno de este libro maldito, el más prohibido de todos y al mismo tiempo, el más enigmático. Todas las pistas apuntan a su aparente creador, el escritor estadounidense de horror cósmico H. P. Lovecraft (1890-1937). Él mismo ha confesado mediante cartas a sus colegas que dicha obra es ficcional, puesto que la inventó para sus cuentos -de hecho, en ellos aparecen libros reales y otros totalmente falsos-. Pero lo que siempre ha despertado curiosidad y ha hecho perder el sueño a muchos de sus seguidores es su supuesta existencia.

El Necronomicón o Libro de los Muertos -no confundir con el ejemplar tibetano o egipcio del mismo nombre- es un grimorio o libro mágico que contiene hechizos, saberes arcanos y magia ritual cuya sola lectura o mala práctica de sus artes podría conducir a la locura y muerte. Según el mito, además, está forrado en piel humana.

Hasta el día de hoy, en pleno Siglo XXI, hay personas que afirman haber leído sus páginas, invocado "dioses" de más allá de las estrellas e incluso poseer ejemplares escondidos en sus casas por "el peligro que supone manipular una obra de esa clase". Otros, por el contrario, quieren desprenderse y los ofrecen a precio alto en internet; algunas editoriales, incluso, lo han editado al acceso del público a precios accesibles.

Pero... ¿Se trata del verdadero o es simplemente un fraude? ¿Alguien se aprovecha de la credulidad de la gente? ¿Cuánto hay de cierto y de falso en todo este fenómeno? ¿Por qué circulan dudas acerca de su existencia si su mismo creador reconoció que fue fruto de su imaginación?

La idea aquí es tratar de ofrecer las variantes posibles sobre su historia y las posteriores teorías que han circulado desde su aparición en los escritos de H .P. Lovecraft e intentar llegar a una conclusión o al menos acercarse más a los misterios que encierra. Vamos paso a paso.

1-Su aparición y contenido

La primera vez que pudo verse su nombre fue en el texto The hound, de 1922. Por esos años, H. P. Lovecraft ya había escrito algunos cuentos con influencias de Edgar A. Poe y Lord Dunsany, es decir, aún estaba pendiente la elaboración de un estilo propio. En el relato, narrado en primera persona, dos amigos sienten el enfermizo placer de profanar tumbas. Un día descubren, en un cementerio de Holanda, la tumba de un profanador de tumbas; y en ella, un extraño amuleto que recuerdan haber visto ilustrado en elNecronomicón del "árabe loco" Abdul Alhazred.

Vale decir que su presunto autor había sido mencionado en un relato anterior, The nameless city, de 1921. Según Lovecraft, es un libro de saberes arcanos y magia ritual cuya lectura provoca la locura y la muerte. El motivo es la inclusión de fórmulas olvidadas que permiten contactar con unas entidades sobrenaturales de un inmenso poder, los Antiguos, y despertarlas para que se apoderen del mundo, el cual una vez fue suyo.

Más allá de esta publicación, el maligno manuscrito volvió a ser nombrado en otros cuentos suyos, pero el que le dio su "bautismo de fuego" fue sin dudas The Call Of Cthulhu (1926), donde se encuentra incluída la frase que da comienzo al post. Es, quizás, la cita más famosa del temido libro. Posteriormente, en 1927, redactaría él mismo una breve pero enigmática pieza: The History of the Necronomicon, recién publicada después de su deceso, en 1938.

En ella relata la historia del libro maldito, dándolo por verdadero para confundir más a sus seguidores e interesados: allí se realiza una breve reseña de su creación y las siguientes traducciones que se hicieron a lo largo del tiempo, incluyendo una bula papal que lo prohibió y destruyó. Incluso se le atribuye una traducción al personaje real, al astrólogo y ocultista John Dee.

Pero lo más significativo reside en la aparente existencia de copias en el Museo Británico y las Bibliotecas de Miskatonic -Universidad ficticia, creada por Lovecraft-, Harvard, París y Buenos Aires. Escalofriante para algunos; puro humo para otros. Pero lo cierto es que muchísimas personas se han dirigido a estas bibliotecas o enviado cartas para consultar estos ejemplares malditos, aún sabiendo el riesgo que ello suponía.

August Derleth, escritor de horror perteneciente al círculo literario de Lovecraft, señala en su artículo The Making of a Hoax -La Creación de un Fraude- cómo en la publicación Antiquarian Bookman aparece un anuncio, en 1962, que dice:

Alhazred, Abdul. Necronomicón, España 1647. Encuadernado en piel algo arañada descolorida, por lo demás buen estado. Numerosísimos grabaditos madera signos y símbolos místicos. Parece tratado (en latín) de Magia Ceremonial. Ex libris. Sello en guardas indica procede de Biblioteca Universidad Miskatonic. Mejor postor.


En el mismo artículo se cuenta que una vez un estudiante gastó la broma de incluir su ficha en el registro de la Biblioteca General de la Universidad de California, en la sección BL 430, dedicada a las religiones primitivas. Se dice, incluso, que Jorge Luis Borges creó una ficha sobre el mismo en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, así como que en el catálogo de la Biblioteca de Santander (España) aparecía también una versión latina del libro.

Según un artículo de dudosa procedencia -aparentemente procedente de la revista estadounidense de ciencia ficción y horror, Weird Tales, la que editó una buena cantidad de los escritos de H. P. Lovecraft -, en los años '70 ocurrieron algunos fenómenos curiosos:

En 1976, en el programa televisivo español La Clave dirigido por José Luis Balbín, y con motivo de la emisión de la cinta Rosemary's Baby, una “autocoronada” “Reina de las Brujas” exhibió ante las cámaras un ejemplar del execrable y temible Necronomicón. Un año más tarde, dos editoriales
anglosajonas publicaban sus auténticas versiones del citado volumen. La norteamericana, preparada por L. K. Barnes, mezclaba los mitos “lovecraftianos” con los de la antigua Sumeria y con la magia sexual de Aleister Crowley.

La edición inglesa, editada por George Hay, presentaba la supuesta traducción del celebre alquimista del S. XVII John Dee (personaje real y protagonista de la novela El Angel de la Ventana de Occidente de Gustav Meyrink), si bien en el material adicional presentado, también aparecen “hermanados” los Mitos de Cthulhu con Crowley, El Conde de Cagliostro, Madame Blavatsky, y el oscuro entramado de sociedades secretas del S. XIX.

Volviendo a la obra de Lovecraft, en The History of the Necronomicon se agregan algunos datos desconocidos: su título original era Al-Azif, "el término utilizado por los árabes para designar el ruido nocturno (producido por los insectos) que, se suponía, era el murmullo de los demonios". Lo cierto es que "el árabe loco" no profesaba la fe musulmana y por el contrario, rendía culto a unas entidades malignas y horrorosas llamadas Cthulhu y Yog-Sothoth. Causa de ello, tuvo un final para nada envidiable. Según la historia de Lovecraft,

Su biógrafo del siglo XII, Ibn-Khallikan, cuenta que fue asesinado por un monstruo invisible en pleno día y devorado horriblemente en presencia de un gran número de aterrorizados testigos.
.

Ya en 1928, el libro se hace presente en el cuento largo The Dunwich Horror, historia pavorosa sobre un pueblo inventado que debe lidiar con la familia Whateley, cuya rama "degenerada" tiene en sus miembros a brujos y desequilibrados mentales, los cuales realizan extraños ritos para atraer a deidades extraterrestres de extrema peligrosidad.

En este caso, el protagonista llamado Wilbur fue engendrado de manera poco clara y presenta características sobrenaturales... como crecer a un ritmo extremadamente vertiginoso, aparentando mucha más edad que la real. Ya "adulto", busca desesperadamente ejemplares del manuscrito, para lo cual envía cartas a las universidades y bibliotecas ya aludidas; su intención es aplicar las enseñanzas de su insano abuelo para invocar a esos demonios. Por supuesto, las consecuencias sobrepasan lo trágico para convertirse en algo rozando lo apocalíptico.

Una cita estremecedora es la siguiente:

Tampoco debe pensarse -rezaba el texto que Armitage fue traduciendo mentalmente- que el hombre es el más antiguo o el último de los dueños de la tierra (...) Los Ancianos eran, los Ancianos son y los Ancianos serán. No en los espacios que conocemos, sino entre ello. Se pasean serenos y primigenios en esencia, sin dimensiones e invisibles a nuestra vista. Yog-Sothoth conoce la puerta. Yog-Sothoth es la puerta. Yog-Sothoth es la llave y el guardián de la puerta. Pasado, presente y futuro, todo es uno en Yog-Sothoth. Él sabe por dónde entraron los Ancianos en el pasado y por dónde volverán a hacerlo cuando llegue la ocasión (...) Se pasean inadvertidos y pestilentes por los solitarios lugares donde se pronunciaron las Palabras y se profirieron los Rituales en su debido momento. Sus voces hacen tremolar el viento y Sus conciencias trepidar la tierra. Doblegan bosques enteros y aplastan ciudades, pero jamás bosque o ciudad alguna ha visto la mano destructora (...) El hombre rige ahora donde antes regían Ellos, pero pronto regirán Ellos donde ahora rige el hombre (...) Aguardan, pacientes y confiados, pues saben que volverán a reinar sobre la tierra.


Algunas de las entidades conocidas como Los Grandes Antiguos que podrían ser invocadas son las siguientes:

1-AZATHOTH: La morada del Caos Primigenio en el centro del infinito, sin forma e incognoscible. El Primer Motor en la Oscuridad; la Confusión, el Demoledor del pensamiento y de la forma. La antítesis de la creación.

2-YOG-SOTHOTH: El Todo-Uno, Co-regente de Azathoth; el vehículo del Caos. La manifestación Exterior de la Elocución Primaria, la Puerta al Vacío, a través de la cual deben entrar "Los de Fuera". La Exterior inteligencia activa de El, el que nunca quedará encerrado en la impenetrable oscuridad. La positiva manifestación del Fuego, marcado en el firmamento por el Signo deL León, pero más particularmente por la estrella conocida por los antiguos árabes como Al Kalb al Asad, y por los romanos como Cor Leonis, el Corazón del León, que está dentro del pecho del celestial animal. En el mundo, su situación cardinal es la del Sur inmediato.

3-NYARLATHOTEP: El Caos reptante, el Éter que media entre los diversos aspectos de los Grandes Antiguos. El receptáculo de su Voluntad combinada. Su mensajero y siervo, capaz de existir en cualquier figura y forma, en cualquier región del tiempo y del espacio. Los antiguos acadios atribuían a este torrente de pálida luz a su Mito de la Gran Serpiente, y los polinesios la llamaban el largo y azul tiburón comedor de estrellas. En la India se la conocía como Nagavithi, el Camino de la Serpiente.

4-HASTUR: La Voz de los Antiguos. El Vengador y Destructor, el Caminante sobre el Viento (el Wendigo de la tradición de los indios pieles rojas). El que no debe ser nombrado. En la esfera de los Elementos, Hastur está asignado al Aire, el Elemento de contienda, y entre las constelaciones, indicado por el Signo de Acuario.

5-CTHULHU: Señor de los Profundos, Iniciador de Sueños. Cthulhu está representado entre los Elementos por el Agua y, astrológicamente, por la forma del Escorpión, conocido por los acadios como Girtab, El Agarrador o Aguijoneador, ante el cual hay que inclinarse. Geográficamente, Cthulhu está referido al Oeste, el lugar de la muerte en la religión de los antiguos Egipcios.

6-SHUB-NIGGURATH: El Gran Macho Cabrío Negro de los Bosques con un Millar de Crías. La manifestación Terrenal del Poder de los Antiguos. El Dios del Aquelarre de las Brujas. La naturaleza Elemental de Shub-Niggurath es la de la Tierra, simbolizada por el signo de Tauro en los cielos y, en el mundo, por la Puerta del Viento del Norte.


Aterrador, sin lugar a dudas. Pero a nadie debería causarle miedo lo que sabe a ciencia cierta que es ficticio, ¿no?.

Además de las historias citadas, apareció también en otros cuentos, como The last test -con Adolphe de Castro-, The descendant, The festival y en algunas colaboraciones con otros autores, pero las ya citadas son las más abundantes en cuanto al contenido del libro.

Vamos por partes.


2-¿Falso?



Yendo directamente a las fuentes directas, pueden tomarse como prueba casi irrefutable las cartas que escribió a colegas suyos. En muchas de ellas, señala sin titubear que la obra es meramente falsa. Se habla del tema en varias de ellas, algunas son estas:

Ahora bien, sobre "los libros terribles y prohibidos", me fuerzan a decir que la mayoría de ellos son puramente imaginarios. Nunca existió ningún Abdul Alhazred o el Necronomicón, porque inventé estos nombres yo mismo


(Carta a Willis Conover, 29 de julio de 1936)
A propósito, no existe el “Necronomicon del árabe loco Abdul Alhazred” Ese volumen infernal y prohibido es una imaginativa concepción mía.


(Carta a Robert Bloch, 9 de mayo de 1933)
El nombre “Abdul Alhazred” fue ideado por un adulto (no puedo recordar quién) ideó para mí cuando cuando tenía cinco años y tenía ganas de ser un árabe después de leer Las Mil y Una Noches. Años después, pensé que sería divertido usarlo como el nombre de un autor de libros prohibidos. El nombre Necronomicón... se me ocurrió en el transcurso de un sueño


(Carta a Harry O. Fischer. Finales de febrero de 1937)
El Necronomicón del árabe loco Abdul Alhazred es también algo que aún debe ser escrito con el fin de poseer la realidad objetiva. Abdul es un personaje favorito de mis sueños, de hecho así solía llamarme cuando tenía cinco años y era un devoto de la versión de Andrew Lang de las Mil y Una Noches. Hace unos años preparé una sinopsis simuladamente erudita de la vida de Abdul, y de las póstumas vicisitudes y traducciones de su obra horrible e innombrable: Al Azif ...


(Carta a Robert E. Howard, 14 de agosto de 1930)


Como podemos ver, el mismo escritor se responsabiliza de la creación del libro; prueba suficiente para declarar que el Necronomicón tal como lo conocemos en sus escritos es falso. Nació simplemente de la imaginación de Lovecraft, así como cualquiera de nosotros podría haber inventado un lugar, una persona o una situación en particular.

Estas son sólo algunas de varias citas en donde el escritor hace alusión al libro en sus cartas a otros colegas, donde afirma y reafirma que no existe más que en la ficción literaria. El escritor ucraniano de origen francés, Jacques Bergier, también expone su opinión en una obra de su autoría: Los libros condenados (1973):

Liquidemos de pasada otra leyenda: John Dee no tradujo jamás el libro condenado, el Necronomicon de Abdul Alhazred, por la sencilla razón de que esta obra no ha existido nunca. Pero, como dice acertadamente Lin Carter, si el Necronomicón hubiese existido, Dee habría sido, evidentemente, el único hombre capaz de procurárselo y de traducirlo. Desgraciadamente, el Necronomicón fue inventado de cabo a rabo por Lovecraft, el cual me lo confirmó en una carta.

Por supuesto, existen infinidad de puntos de vista, los cuales en su mayoría demostran su inexistencia como tal. Es casi imposible tratar cada uno de ellos puesto que el volumen de información es prácticamente inmanejable como para volcar en un post; pero aquí quedan expuestas algunas de las evidencias más claras, tomando como base que están conformadas por las palabras de su propio creador.

Aunque, por supuesto, están las otras teorías: las que afirman su veracidad. En realidad casi nadie se atreve a afirmar que el texto sea verdadero, puesto que el mismo protagonista declara que es una invención propia.

Pero existe una teoría según la cual el Necronomicón estaría basado en uno o más textos reales, del mismo nombre o con distinta nomenclatura. Este es, quizás, uno de los aspectos menos investigados o que tuvieron menos atención por parte de los especialistas. La mayoría centraron su atención en refutar o no la existencia del libro. Pero este punto es más atractivo, sin dudas.


3-¿Basado en un libro o libros reales?



a. Existencia del Dunwich "real"


He aquí la versión más interesante. Según el filósofo y escritor británico Colin Wilson, existiría la posibilidad de que el libro maldito estaría basado en un manuscrito real. Wilson expone en una nota de su autoría que le fueron revelados ciertos datos que acercarían la ficción con la realidad. De acuerdo a sus palabras, dicha información le fue proporcionada por el Doctor Stanislaus Hinterstoisser, doctorado en Teoría Política luego devenido en Presidente del Instituto para el Estudio de la Magia y Fenómenos Ocultos de Salzburg.

En una carta dirigida hacia él -la cual tenía como temática base la práctica de la magia y los escritos prohibidos-, afirma que el Conde Alessandro di Cagliostro -reconocido médico, rosacruz y masón del Siglo XVIII- había legado a sus seguidores ciertos manuscritos, incluído el Necronomicón original.

Según Hinterstoisser,

El Necronomicón no es sólo una obra escrita por un hombre, sino una compilación de material mágico de Acadia, Babilonia, Persia e Israel hecha probablemente por Alkindi (Ya’kub ibn Ishak ibn Sabbah al Kindi que murió alrededor del año 850 de nuestra era). Declara contener una tradición mágica que precedió a la especie humana


Wilson señala, además, en las cartas recibidas se le confirmó que la "compilación completa" es un tratado general de magia la cual, en su mayor parte, se deriva de las tablas de la biblioteca de Assurbanipal. Parece ser que contenía una inmensa cantidad de material que ahora sería considerado como científico o filosófico (por ejemplo, una larga sección dedicada a la naturaleza del hombre), así como capítulos que trataban de astrología, alquimia, conocimiento de los colores y realización de talismanes.

Pero el capítulo noveno de la segunda parte se titula "De la historia de los Antiguos", y en apariencia queda bastante claro que constituye la base del Necronomicón. A todo esto, el Dr. Hinterstoisser le habría comunicado que no estaba en posesión de ninguna copia del
Necronomicón, pero que había visto una en Boston.

En una segunda carta, Hinterstoisser indicó que el bibliotecario del rey Rodolfo II de Praga había catalogado una copia de la compilación de Alkindi. Valga la aclaración, Rodolfo II reinaba en la época en que John Dee y Edward Kelly estuvieron varios años en Praga. Y, según Lovecraft, John Dee tradujo el Necronomicón.

Uno de los primeros y más apasionantes descubrimientos fue una carta dirigida por un erudito desconocido a John Dee en 1573 referente a "The towne of Donwiche", parcialmente sumergida en el mar. Dunwich (que se pronuncia Dunnich) es un pueblo inglés real que aún existe en East Suffolk, a cuatro millas del sudeste de Southwold, y en el Bartholemew’s Gazetteer se dice que una vez fue la capital de la región de East Anglia.

Dee estaba fascinado por los resultados de las excavaciones en Dunwich, en particular por el descubrimiento del gigantesco ataúd antropomorfo de piedra. Los paralelismos entre la Dunwich de Lovecraft y la Dunwich real indicarían que Lovecraft se tomó la molestia de enterarse de un gran cantidad de detalles sobre aquel pueblo inglés.

Además, cobra importancia adicional si se considera el hecho de que la traducción del Necronomicón de John Dee sólo aparece en The Dunwich Horror y que la ciudad de Dunwich en Inglaterra está casi a la misma distancia de Londres que su doble ficticio del norte de Massachusetts lo está de New London, Connecticut, aproximadamente 120 km. En cada caso, va perfilándose un patrón definido.

¿Es el Dunwich del cuento de Lovecraft una reconstrucción, una réplica geográfica de aquella ciudad de Inglaterra que mereció el interés del misterioso Dr. Dee? ¿Fueron las veladas referencias de Dee a ciertos elementos extraños hallados entre las ruinas de la antigua Dunwich lo que excitó la curiosidad de Lovecraft? En la antigüedad, Dunwich fue llamada Sito Magnus por los romanos, el Lugar del Amo, una región rica en tesoros arqueológicos.

Los documentos posteriores de Dee dan cuenta de un misterioso sepulcro descubierto en Dunwich después de la demolición de la ruinosa iglesia de San Juan. La tumba contenía una gran piedra curiosamente conformada a semejanza del cuerpo humano. Dentro del hueco interior de la piedra yacía un cadáver vestido extrañamente que, al ser tocado, se deshizo inmediatamente en un fino polvo.


b. El misterioso manuscrito hallado


Por otra parte, y para agregar más misterio a la investigación de los especialistas, hubo un acontecimiento muy llamativo. En 1967, el escritor estadounidense de ciencia ficción y terror, Lyon Sprague de Camp, visitó la India y el Oriente Medio buscando material para un libro que estaba desarollando. En ese entonces, también se encontraba realizando una biografía sobre H. P. Lovecraft.

En Bagdad se reunió con un miembro de la Dirección de Antigüedades de la Administración General Iraquí, con el cual había mantenido correspondencia, y estuvo algún tiempo con él visitando lugares arqueológicos. Cuando el funcionario iraquí se enteró de la proyectada biografía de Sprague de Camp sobre Lovecraft, reveló que estaba en posesión de un manuscrito, probablemente interesante, el cual estaba escrito en un antiguo idioma relacionado con el árabe.

Incomprensiblemente, el primer impulso de Sprague fue rechazarlo porque no era un erudito en árabe y pensó que un manuscrito como aquél no le sería de utilidad. Por otra parte, la exportación de manuscritos, que podían clasificarse como material arqueológico era contraria a la ley, y temía que las aduanas le confiscaran el que le ofrecía el funcionario. Además, éste fue muy ambiguo con respecto a la obra. Parecía que únicamente deseaba decir que se trataba de un manuscrito mágico.

El asunto quedó en la nada, pero poco antes de que el escritor se fuera de Bagdad, el funcionario volvió a plantear el caso, esta vez indirectamente. Estaban comiendo en un restaurante y frente a él se encontraba un profesor palestino de la Universidad de Beirut. En un momento, Sprague le preguntó si era exacto traducir Al Azif como La Demonología.

El palestino dijo que nunca había oído hablar de tal cosa y, en este momento, el funcionario de la dirección de Antigüedades mencionó casualmente que la palabra se deriva del antiguo lenguaje acadio, y que lo había visto en la cabecera de un manuscrito que tenía en su oficina. Tratando de controlar su excitación, Sprague le preguntó si podía verlo, y el funcionario quedó de acuerdo en llevárselo a la mañana siguiente. Estaba escrito con tinta negra sobre pergamino oscuro y Sprague quedó desilusionado al comprobar que no era capaz de descifrar ninguna de sus letras.

El funcionario dijo que estaba escrito en un idioma llamado diurano, que aún era hablado por unos pocos ancianos del pueblo de Duria, en la región kurda del noreste del Irak. Cuando Sprague le preguntó si el manuscrito estaba en venta, el funcionario le mencionó un precio que era elevado pero no desmedido. Sprague, bastante seguro de que, si fuese necesario, podría revender el manuscrito a la sección de antigüedades del museo de Filadelfia, lo compró. Aparentemente no tuvo ningún problema para sacarlo del país.

Una vez de nuevo en América, trató de hacerlo traducir, pero se vio frustrado. Los expertos le dijeron que se trataba de un idioma que se parecía al persa, pero que en su mayor parte parecía ser geberiano. Esto animó a Sprague, que observó que la palabra geberiano se derivaba del alquimista Geber, el cual fue más o menos contemporáneo del legendario Alhazred. Sin embargo, Reinhold Carter, del Museo Metropolitano, declaró que estaba seguro de que el manuscrito era una falsificación del siglo XIX, lo cual lo llevó a una decepción.

En 1969, su interés volvió a renacer al recibir una carta del funcionario de Bagdad ofreciéndole, en una postdata, la recompra del manuscrito por una cantidad superior a la que había pagado. Expresó su deseo de hablar sobre el particular, pero no recibió respuesta. Otro corresponsal árabe le dijo más tarde que el funcionario había sido encarcelado por malversación de fondos del gobierno.

En 1973, Sprague decidió publicar el manuscrito en facsímil, que apareció en el Owlswick Press de Filadelfia con el título de Al Azif, El Necronomicón. En un prólogo, Sprague contaba la verdadera historia de la forma en que lo había conseguido, pero después le agregó una pizca de ficción, asegurando que tres eruditos árabes, después de haberse comprometido a traducirlo, habían desaparecido, y que esto se debía probablemente a haber susurrado las palabras mientras las escribían. La intención era la esperanza de que algún erudito árabe se interesase por el misterio.

Este es el momento en que apareció Robert Turner en el asunto. Turner es el fundador de un moderno grupo mágico llamado la Orden de la Piedra Cúbica, que actúa en Wolverhampton. Sin ir más lejos, fue el mismo que descubrió la carta que el erudito le envió a John Dee hablándole de "Donwiche". Ya volveremos a hablar de él.


b1. ¿Relacionado con Aleister Crowley?


Un discípulo del mago inglés Aleister Crowley llamado Kenneth Grant señala un paralelismo entre las deidades y lugares mencionados en los Mitos de Cthulhu con los que aparecen en un libro escrito por su mentor. Crowley, señala, tenía también su libro sagrado, no Al Azif, sino Al vel Legis, el Libro de la Ley. En realidad lo escribió él mismo en un estado de semitrance, y durante toda su vida continuó creyendo que le había sido dictado por Aiwass, un ángel guardián.

Tanto Crowley como el Amanecer Dorado se refirieron a menudo a los Grandes Antiguos, nombre que Lovecraft da a su raza de dioses. Lovecraft habla del Yermo Frío, un reino situado más allá de nuestro espacio y tiempo. Crowley habló del Yermo Frío llamado Hadith. Lovecraft habló del gran Cthulhu que yace soñando en R'lyeh, Crowley del sueño original de los Grandes Antiguos. Y Grant declara que el culto a Aiwass de Crowley, o Aiwazde Acadia "puede ser rastreado... hasta un período que inspiró la secular Tradición Draconiana de Egipto que se dilató hasta las primeras dinastías, cuyos monumentos dejaron deteriorar los adversarios del culto primitivo. Estas dinastías fueron borradas con el fin de destruir todo rastro de un supuesto culto al Diablo... ".

Todo esto hace suponer que la ficción de Lovecraft fue, básicamente, más real de lo que creía.


¿Y con H. P. Blavatsky?

Volviendo con los argumentos de Robert Turner, el mismo señalaba las coincidencias con la obra lovecraftiana. Según su teoría, la mitología de Lovecraft estaba basada en una antigua tradición mágica. Helena Petrovna Blavatsky, ocultista y teósofa rusa, hablaba de "ruinas ciclópeas y piedras colosales" enLa Doctrina Secreta, una de sus obras más importantes. Vale destacar que Blavatsky es reconocida como la fundadora de la corriente teosófica, un título para nada menor, y que según sus palabras, había tenido acceso a un libro desconocido y extraterrestre llamado Las Estancias de Dzyan o simplemente, The Book Of Dzyan.

El mismo, según palabras suyas, consistía en "una colección de hojas de palma que, mediante un proceso desconocido, son impenetrables al agua, al fuego y al aire". Tomando en cuenta los estudios realizados al respecto, Lovecraft pudo haber tomado parte de su mitología de La Doctrina Secreta. Incluso el autor cita a Las Estancias de Dzyan en algunos de sus cuentos, por lo que esta versión cobraría más fuerza.


4-A modo de conclusión



Tomando en cuenta que los datos vertidos en el presente post son apenas algunos entre un océano casi inabarcable de información, podría decirse que es prácticamente imposible llegar a una conclusión definitiva. En más de una ocasión se han cruzado la realidad y la ficción; en otras, las han cruzado intencionalmente. Pero en todas ellas ha habido un componente infaltable: el misterio.

Tanto despertó este manuscrito en el público lector como en los curiosos, que -como se ha dicho-no ha faltado quien asegure haber preguntado en las bibliotecas reales por un ejemplar del temido Necronomicón, pese a las advertencias que su propio creador dejó en sus escritos. Otros, directamente se han ufanado de poseerlo o de "conocer a alguien" que lo tiene escondido.

Lo cierto es que, al pensarlo como un compilado de textos mágicos antes que una obra única, se abre un abanico de posibilidades impensadas e inexploradas. Si se busca con tranquilidad, podrían encontrarse conexiones con centenas de referencias a otros libros de ocultismo o rituales peligrosos.

Aún así, si bien no puede afirmar categóricamente la existencia de este libro -porque ha sido negada por el mismo H. P. Lovecraft-, sí se pueden trazar algunos paralelismos. Veamos.

Uno de los personajes envueltos irremediablemente en esta historia es nada menos que el mago y nigromante británico John Dee, quien aseguró tener contactos con "ángeles". En el Siglo XVI, un "ángel" simbolizaría lo que hoy llamamos un "extraterrestre" o simplemente una entidad que no se encuentra en nuestro espacio o dimensión temporal; con lo que podríamos especular con la naturaleza de esos escritos.

En la Edad Media proliferaban libros de hechizos conocidos como grimorios, los cuales contenían fórmulas de invocación a estos seres, ya fuera de origen divino o maligno. Con el avance de los siglos, se dio otro nombre a estas entidades o bien se las quiso emparentar con seres más "reales" o más lógicos, si se quiere.

De esta forma, cabe la posibilidad de que estos rituales sirvieran para traer al mundo seres de otras dimensiones -sin importar sus intenciones con respecto al bien o al mal-,. constituyendo un peligro considerable para la raza humana, puesto que estarían "jugando con fuego" al tratar con entidades de una naturaleza superior sin conocer el alcance de su potencial.

En el caso del Necronomicón, se trataría de una naturaleza directamente maléfica e incontrolable, por lo que si Lovecraft tuvo acceso a escritos "verídicos", hizo muy bien en ocultarlos y presentar una ciencia ficción/terror mucho más apasionantes que las ya tradicionales.

Por supuesto, es casi imposible ofrecer un listado de las ficciones posteriores que se escribieron, cantaron y filmaron en homenaje a Lovecraft y su grupo de dioses llamados "Grandes Antiguos"; desde una banda psicodélica con el nombre del autor, pasando por incontables ediciones en distintos idiomas del famoso Necronomicón, ofreciendo considerables diferencias entre sí, pobladas de dibujos y esquemas destinados a invocar a Nyarlathotep o Yog-Sothoth, entre otros.

Desde la película llamada The Dunwich Horror de 1970, hasta la mención de Evil Dead (1981) o la conocida simplemente con el nombre del libro (1993), que narra tres historias conectadas con este horroroso ejemplar; el homenaje de Metallica en su composición llamada The Call Of Ktulu, mal escrita a propósito, según palabras de los músicos, "por temor a invocar a la deidad"; el disco de la banda de música oscura Nox Arcana (2004), con el nombre del ejemplar: Todas y cada una de estas representaciones mantienen vivo el mito. Si hay una certeza con respecto a este tema, es que seguirá alimentando miles y miles de obras y leyendas, de esas que el hombre gusta de perpetuar por siglos...






Cuando la Fe se recicla: Resurge en Grecia el culto a los antiguos dioses olímpicos



El culto a los dioses antiguos está regresando a Grecia. Recientemente se han hecho populares las iglesias del país que patrocinan la adoración de personajes mitológicos, tal como informa el portal Greek Reporter y se hace eco RT. Los seguidores ven al cristianismo como una religión que sustituyó a las prácticas religiosas de los antiguos griegos, y en algunos aspectos lo hizo por medio de la violencia.

Los adoradores de antiguos dioses griegos aspiran a revivir el espíritu helénico de la antigüedad y por lo tanto se unen a “iglesias” como, por ejemplo, el Consejo Supremo de Griegos Gentiles, fundado en 1997, que defiende el politeísmo y la tradición étnica.

Además hay eventos especiales que celebran los tiempos antiguos de Grecia. Por ejemplo, el festival Prometheia es una celebración anual dedicada al “espíritu antiguo” que se celebra desde hace ya 21 años, por lo que ya se ha convertido en una institución panhelénica, tal como publica el portal.

Agresión a una iglesia

Sin embargo, hay aspectos de estos movimientos que no son pacíficos. En ese sentido, recientemente “seguidores de Zeus” han destrozado una iglesia ortodoxa en la isla de Creta. Es sólo uno de varios incidentes similares que han tenido lugar en el país.

Según informa el medio digital Noticia Cristiana, el templo agredido, de tradición ortodoxa, tenía imágenes en su interior que fueron objeto de vandalismo. Además, se depositaron heces en el lugar y fueron escritos con carbón mensajes contra el cristianismo en las paredes.

Eventos similares se han registrado en otras iglesias de Grecia. Para los nuevos paganos, es un recordatorio de que la mayoría de las iglesias cristianas de los primeros siglos habían sido “casas” de las deidades de su panteón.
Una procesión para celebrar el solsticio de verano

La Grecia de los ancestros, consagrada a los olímpicos dioses (Zeus, Hera, Apolo, Atenas, Ares, Dionisio…) está ocupada, invadida por un culto extraño: el cristianismo. Este reclamo moviliza a un par de millares de griegos pertenecientes a las organizaciones helénicas que pugnan por el retorno a los rituales y creencias pre-cristianos. Lo cuenta Fabián Acosta Rico en La Crónica de Hoy (Jalisco, México).

Como en los tiempos de Teseo, verdugo del hijo de Minos, de Aquiles, frustrado aspirante al trono de Zeus, de Jasón, el héroe de Vellocino de Oro, los seguidores del movimiento “El regreso de los helenos” realizan una procesión durante el solsticio de verano, el 21 de junio, en honor al titán que robó a los númenes el fuego y la luz de la razón y los dio como dones a la desprovista humanidad.

El Festival Prometheia, en honor a este semi-dios, Prometeo, se considera el evento más importante de los neo-paganos griegos; desde temprano comienza con una carrera de 10 kilómetros que arranca en Dion y concluye en la cima del Monte Olimpo, antigua morada de las 12 divinidades tutelares, descritas por Hesíodo y Homero. El festival involucra danzas, recreaciones de las tragedias griegas y su sinfín de rituales descafeinados del carácter sangriento o sacrificial tan propio de la praxis religiosa helénica.

En los templos de Atenas —y del resto de la Hélade— era común la inmolación de cabras, toros, palomas… los nuevos adoradores de Zeus prefieren, votivamente, ofrendar a sus olvidados dioses flores, perfumes, canciones como si se tratase de una verbena acuariana o new age. El evento dura tres días en los que, en franco desafío a las autoridades religiosas de la Iglesia Ortodoxa, los imitadores de hierofantes y las aspirantes a sibilas realizan bodas y cambios de nombre sin más validez que la simbólica o la emocional.

Entre la creencia y la protesta

Este culto neopagano mediterráneo surgió en el año 1996. Su líder y fundador, Trifón Olympios, dista de ser neo-espiritualista arrojado, como tanto druida y pseudo-chaman, por la delirante resaca de la postmodernidad; por el contrario, tiene preparación universitaria y es además profesor de Filosofía.

Olympios estructuró su neo-religión entorno a un laxo culto a los 12 dioses del Olimpo, de allí que este culto reciba también el nombre de dodecateísmo.

Aunque oficialmente los seguidores del actual Consejo Superior Nacional de los Helenos no sostienen un paganismo a ultranza que les reconozca personalidad y existencia de facto a los viejos dioses, sin embargo, en los hechos no prevalece una uniformidad de creencias o un canon en común entre los helenos: algunos, por ejemplo, sí reconocen que Deméter, Hefesto, Afrodita, más que encarnaciones divinas, son símbolos que representan valores o fuerzas de la naturaleza; otros, en cambio, se toman literal el viejo antropomorfismo de la religión olímpica.

En número, los helenos son pocos, pero de muy variadas procedencias y militancias, que entre sus 2.000 seguidores encontramos acuarianos rescatistas de cultos ancestrales, izquierdistas anticlericales y nacionalistas de extracción neopagana.

Fuera de Grecia, según estimaciones del año 2005, el movimiento aglutina a unos 100.000 practicantes y seguidores, suficientes para conformar una secta; su dispersión o informalidad se deben en buena medida a la falta de un líder carismático y de un corpus doctrinal (ni la religión ancestral griega lo tuvo).

Polémica y reacción cristiana

La Iglesia Ortodoxa Griega ha hecho valer su estatus de religión oficial en su confrontación con los helenos. En el año 2004, la Suprema Corte le concedió al judaísmo y al islam el estatus de religiones aceptadas, es decir, que su confesión y práctica dejarían de ser ilícitas en Grecia.

El neopaganismo helénico tuvo que esperar hasta el año 2006 para dejar de estar proscrito aunque, dicho sea de paso, su salida de la clandestinidad no la inmunizo contra los descréditos de los popes. Por ejemplo, el presidente de la Comunidad de los Sacerdotes Griegos, el padre Eustathios Kollas los calificó de “un montón de miserables resucitadores de una degenerada religión muerta que desean regresar a las alucinaciones del oscuro pasado”.

Intelectuales y académicos, menos severos e inquisitoriales, sólo los tachan de excéntricos que juegan con togas a las tragedias así cómo los fanáticos de la Edad Media gustan también de simular torneos y justas.


jueves, 21 de julio de 2016

Primera Iglesia satánica tiene su sede en la ciudad Minas. El "Mal" avanza.



La capital del departamento de Lavalleja alberga la sede de la primera "Iglesia satánica" de Uruguay, con proyección internacional a través de una página web. Su líder, entrevistado por LA REPUBLICA, relata los principios que rigen esta iglesia, la cual, afirma, ha recibido la adhesión de cientos de socios.

La Iglesia satánica surgió en Minas, capital departamental de poco más de 30 mil habitantes. Un movimiento de estas características sólo puede llamar la atención de los ciudadanos que lo conocen y sacudir ­aunque con seudónimos y ropas exóticas­ la tranquilidad de la ciudad serrana. El hermano Andrex, conductor del grupo, desmitifica los lugares comunes que se tejen alrededor del satanismo.

“Siempre denunciaremos la doble moral del católico que pregona la caridad para los demás, pero no para el bolsillo propio. La doble moral de esos fanáticos que concurren a grupos de ayuda cristiana y viven en casas que son viejas y decrépitas, aunque por dentro gozan de mundanales lujos que no admiten en público. La doble moral practicada incluso por la misma Iglesia, que predica la caridad y amontona oro y riquezas en su sede principal del Vaticano. Los mayores propulsores de Satanás han sido la Iglesia Católica y los nuevos pastores electrónicos”.

Así comienza su duro discurso el hermano Andrex, conductor de la Iglesia Satánica del Uruguay, también conocida como Iglesia Satánica del Sur. Andrex está convencido de que la causa más fuerte que determinó la creación del singular grupo religioso es lo que considera “las contradicciones de la moral cristiana”.

“La razón de ser de esta Iglesia es la búsqueda de una ideología alternativa a la que nos ha llevado el mundo actual”, explica. A pesar del nombre que eligió para su movimiento, el satanista se cuida de aclarar que su Iglesia no adora ningún ente maligno. “El satanismo no tiene dogma, no tiene fe, y no conoce entidades superiores: ni dioses, ni demonios, ni sacerdotes. Nuestro lema es ‘sé tu propio dios'”.


Libertad con responsabilidad

La Iglesia tiene, sin embargo, objetivos más ambiciosos que una simple adoración ególatra, según afirma Andrex. Pretende difundir a nivel mundial “la libertad y el conocimiento a todos los seres humanos”. Los únicos límites que debe conocer un ser humano son los de la sensatez a la hora de actuar, para no dañarse ni a sí mismo ni a los que lo rodean.

“La Iglesia Satánica está en pleno período de expansión”, asegura, aunque aclara que una condición imprescindible para formar parte del grupo es la de ser mayor de 18 años. “Esto nos diferencia del resto de las religiones”, señala Andrex. “Una persona está apta para elegir una religión sólo cuando tiene verdadero uso de razón”.

Los principios básicos del grupo son un verdadero motivo de orgullo para su líder: “La Iglesia de Satán representa libertad, goce de la vida y desarrollo del ser humano, conceptos contrarios a la máxima cristiana de que hay que ser corderos; nosotros decimos que, para enfrentar lobos, debemos ser leones”. El movimiento tiene, según su creador, conexiones con religiones orientales que están en las antípodas de lo que significa el satanismo en el imaginario colectivo.”

El nuestro es un verdadero culto a la naturaleza: nunca la daña, sino que la comprende, la ama y la valora. También, al igual que algunas corrientes filosóficas hindúes antiguas, creemos que el sexo es un ritual que proporciona una gran energía”, asegura.


La historia: de Nietzsche al marqués de Sade

Él éxito del movimiento tiene sus bases, según Andrex, en que sus participantes desarrollan “facultades que otros podrían creer mágicas”. Si bien realizan rituales ­cuyo efecto exótico se acrecienta con la vestimenta especial que usan, “de acuerdo con la tradición satánica”­, Andrex insiste en que su movimiento es perfectamente natural. Considera que todas las religiones han tenido un espíritu “maligno” y otro “benigno”; el satanismo tiene, pues, una prestigiosa raigambre. Andrex se apasiona cuando cuenta la historia mundial del movimiento, que conoce de forma exhaustiva: “El satanismo fue cruel y sangrientamente perseguido en la Edad Media por la Iglesia Católica. Millares de personas fueron cruelmente inmoladas al ser acusadas de satánicas o practicar brujería”. Según Andrex, esos son sólo los lejanos antecedentes de una tendencia que no dejó de crecer, y que hoy explica la existencia de su movimiento.

“Adentrado el siglo XX, en la década del 60, en Estados Unidos nace la Satanic Church o Iglesia Satánica, creada por Antón LaVey, que publicó La Biblia Satánica, una excelente compilación de lo que es el satanismo moderno”, cuenta el hermano, un experto en la materia.

También reconoce otros prestigiosos antecedentes: “Ha habido filósofos y escritores notables en todo el mundo que han hecho su aporte al satanismo, como Nietszche o el marqués de Sade, con su búsqueda del goce sensorial en forma transgresora”.


El infierno está en la Tierra

Andrex denuncia lo que para él es la doble moral de la Iglesia Católica y la religión cristiana en general, causa de lo que juzga como verdaderas injusticias a nivel mundial. “El infierno está acá mismo, en la Tierra”, dice quien intenta seguir los postulados de Satán. “Pero la denuncia no significa el combate.

Pretendemos coexistir pacíficamente con todos, aunque reclamamos el derecho de la libre expresión que todos debemos tener en un país laico”, aclara. “No tenemos dogmas rígidos, aunque reclamamos la complacencia en lugar de la abstinencia, y la amabilidad sólo con aquellos que lo merecen”.

Por el momento la Iglesia sólo funciona a nivel virtual. Los miembros se inscriben a través de la página . Sin embargo, Andrex insiste en que viven un período de expansión gracias al éxito de la página. “Es difícil precisar la cantidad de miembros, ya que muchos se inscriben anónimamente, pero podemos hablar de centenares de personas en el mundo de habla hispana, bastantes de ellos radicados en Uruguay, y más precisamente en Minas”, puntualiza.

La Iglesia satánica que propone el hermano Andrex no cree en dogmas, por lo que cualquier buen satanista que intente ingresar al movimiento es libre de realizar los rituales más habituales, como la misa satánica y el pacto con Satanás. Niega, sin embargo, la práctica de ritos ancestrales vinculados a la imagen más difundida del satanismo, como los sacrificios humanos. Andrex se separa, de esta forma, de otras corrientes de brujería que los admiten. “El satanismo considera muy valiosa toda vida como para sacrificarla”, afirma. Precisamente por el énfasis que realizan en una postura filosófica convencida, Andrex advierte que en su grupo no hay cabida para “delincuentes, malvivientes o viciosos”. El objetivo final de lograr la plenitud del ser humano sólo podrá lograrse “dentro del marco de la ley”.

No obstante, a pesar de su apego al derecho positivo la Iglesia satánica desprecia los “falsos códigos moralistas inventados por las religiones”. Andrex enfatiza que su movimiento es lógico y racional, por lo que desconoce “la fe ciega”. Por ello se muestra a favor de la pena de muerte para los asesinos reconocidos ­para evitar un “entrenamiento sanguinario” en las cárceles­ y el aborto. “Legalizarlo es el único modo de garantizar las condiciones en que se practica y de este modo cuidar las vidas de las madres”, opina Andrex.

Excepto las prescripciones mencionadas, cualquiera puede integrarse a la Iglesia satánica. “No somos bichos raros.

Un buen satánico puede escuchar metal, pero también cumbia villera, música clásica o un tango de Gardel”, afirma Andrex, mientras concluye sentenciando: “No olvidemos que somos los más libres de los hombres”.

Nota de: MANUEL TEJERA MARTINEZ - MINAS


La colonia perdida de Roanoke



En 1590, cuando John White regresó a la colonia de la isla de Roanoke, en la actual Carolina del Norte, y considerada como la primera colonia de la historia, no encontró ni rastro de los 117 colonos que había dejado allí tres años antes.

Tampoco, había signos de lucha, sólo un par de inscripciones en unos troncos con las palabras CROATOAN y CRO, el nombre de una tribu de la zona que había sido amiga de los ingleses. Lo que allí sucedió se ha convertido en un trágico misterio que aún no se ha podido esclarecer.

Inglaterra comenzó a colonizar las costas de América relativamente temprano. Uno de estos asentamientos era la colonia de Roanoke. Se componía de 117 colonos, entre los que había hombres, mujeres y niños. Sir Walter Raleigh organizó y preparó esta expedición pidiendo consentimiento real a la reina, la cual aceptaría la propuesta de éste. Los exploradores ingleses en el terreno aconsejaron a Sir Walter, que lo idóneo era asentar a estos nuevos colonos en la isla de Roanoke, cercana a lo que es hoy Carolina del Norte. Una de sus ventajas, que hicieron pensar en la ubicación del asentamiento en esta isla, era su clima, muy favorable y benigno.

En 1586, un primer contingente de colonos tocó por primera vez esta isla. Eran colonos esperanzados por comenzar una nueva vida, en un mundo que aún tenía mucho que ofrecer al hombre. Este grupo de primeros colonos, lo componían 75 hombres. Con el transcurso del tiempo en la isla, estos primeros colonos comenzaron a tomar represalias contra los nativos del lugar, algo que sin duda traería problemas.

En un entorno totalmente desconocido, como era el nuevo continente, pronto sintieron estos 75 hombres que sus días en este nuevo edén estaban ya contados. Por esta razón decidieron abandonar el asentamiento y pedir ayuda al corsario Francis Drake. Éste accedió a llevar a los colonos a Inglaterra, dando a ver en la isla el fracaso de esta primera colonización.

Sir Walter, ante esto, no pudo hacer otra cosa que rápidamente comenzar a organizar una nueva colonización del lugar, ya que el permiso de la reina que le había dando anteriormente tenía una caducidad de 10 años. Esta vez el número de colonos aumentaría hasta alcanzar la cifra de 117 personas, compuesto este número de personas por hombres, mujeres y niños. Todo parecía ir marchando bien, incluso un artista de la época se puso al frente de la expedición, John White. Este era un gran amigo suyo, e incluso participó en el viaje de exploración a la zona en los primeros momentos. Junto a este artista, se embarcaría su hija Eleanor Dare, la cual estaba embarazada, junto a su marido. Eleanor Dare, más tarde daría a luz en la misma isla.

John White se erigió como el gobernador de la expedición y de la futura colonia. Sus primeras medidas al llegar fueron la de tratar con respeto a las poblaciones indígenas de la zona y volver a tener lazos de amistad con ellas, rotos anteriormente por los primeros colonos. Era una visión, la de White, de paz y de restauración de la armonía de las relaciones entre colonos y indígenas, algo que sabía que era fundamental para que la colonia inglesa prosperase en el tiempo. Estos intentos por convencer a los poblados indígenas del lugar de que ellos eran distintos a los anteriores colonos y que trabajarían por mantener un clima de respeto y cordialidad, no fueron bien acogidos por los autóctonos del lugar.

Esto, sin duda, provocaría un sentimiento de inseguridad en este aún precario poblado. Junto a esta inseguridad, los escritos nos hablan de cómo estos primeros colonos pronto, además de sentirse inseguros, comenzaron a tener hambre. Los alimentos poco a poco fueron escaseando y con ello fue engrandeciéndose el malestar.

Ante esta situación, White consideró oportuno regresar a Inglaterra para pedir ayuda y víveres con los que poder dar de comer a los colonos. La situación tendría que ser muy desesperada, ya que White y la tripulación del navío que los llevaría a casa, se jugaron la vida en el intento, pues en esa época del año era muy desaconsejable cruzar el Atlántico. Al llegar a Inglaterra se enteraron de que la guerra con España había comenzado, lo que le hizo no poder volver a Roanoke hasta 3 años después.

Este nuevo viaje que emprenderían hacia la isla de Roanoke iba a ser sin duda alguna uno de los viajes más misteriosos no sólo de sus vidas, sino de toda la colonización inglesa en el Nuevo Mundo. Cuando tocaron tierra en la isla y de camino al poblado, sus ojos no podían creer lo que veían. Absolutamente todo el poblado estaba vacío, las casas desmontadas, los utensilios dejados, ni rastro de hombres, ganado...

Parecía como si por arte de magia, todos los colonos hubieran desaparecido y con ellos el poblado. Pronto el grupo comenzó a tener intriga por lo que veían sus ojos, un misterio que no hizo más que agrandarse cuando avistaron lo que sería el mayor de los misterios encontrados. Alguien había dejado en un poste del poblado una señal, algo escrito, un mensaje… CROATOAN.

Esas fueron las palabras que estos colonos habían encontrado en forma de mensaje en un árbol del poblado. Nada se sabían de ellas, ni su significado ni tan siquiera el autor, sólo se sabía que quien dejó esa señal había vivido lo que allí había pasado. A unos metros más al fondo de aquel poste, se encontró grabada en un árbol la palabra CRO. Se llegó a la conclusión que este nombre, CROATOAN, era dado a una tribu amistosa que vivía cerca del poblado. Se comenzaba a esclarecer todo este misterio, un misterio que pudo llegar a resolverse al encontrar una cruz maltesa grabada. Esto era una señal que aprendieron los colonos del lugar, para avisar de un posible ataque a la colonia. Ante estos restos encontrados por la expedición de salvamento, White pronto quiso llegar al poblado de los CROATOAN y poder ver de nuevo a su hija y a su nieto. Lo cierto es que sus ganas de volver a ver a su familia no fueron suficientes. En 1606 moriría en Inglaterra sin saber nada de su familia y de lo que allí pasó en su ausencia.

Muchas teorías se han dando sobre lo ocurrido en la isla de Roanoke y sobre todo sobre el paradero de esos colonos. Algunas de ellas aseguraban que estos habrían sido sorprendidos por indígenas hostiles y ellos habrían matados a todos los colonos ingleses.

Otra teoría que durante un tiempo se mantuvo fue la culpabilidad de la desaparición de estos colonos por los españoles, los cuales por venganza atacaron dicho poblado matando o esclavizando a toda la población del mismo.

También se estudió la posibilidad de que estos colonos de la isla, al ver que no llegaba la expedición de ayuda de White, decidieran salir a mar abierto, algo que pudo ser su perdición.


Si estas teorías fueran ciertas, hay un pequeño problema que no encuentra solución ni en una teoría ni en otra: por qué escribieron esas personas en la más pura desesperación y nerviosismo la palabra “CROATOAN” en aquel poste, como también el grabado de la cruz maltesa y la palabra “CRO”…

Pero la posibilidad de que este pueblo de los CROATOAN pudiera atacar al poblado inglés, al ver que estaban desabastecidos y con escasa resistencia, es la más sostenible. No hay que olvidar que, no esos mismos ingleses, sino compatriotas suyos anteriormente habían llevado a cabo acciones violentas contra ellos, lo que hubiera llevado al poblado indígena a tomar esta acción como venganza a lo que antaño hicieron los ingleses.

El paso del tiempo avanza para todos, incluido sobre el misterio de lo acontecido en la isla de Roanoke, esperando que alguien aclare la desaparición de estas personas y el significado de aquellas palabras.

miércoles, 20 de julio de 2016

Alouqua: la primera hija de Lilith; madre de los vampiros.

(Datos obtenidos a partir de la investigación del Obispo Manuel Acuña)




Alouqua —también llamada Alouqa— es la madre de una temible raza de vampiresas proveniente de los mitos hebreos.

Esta vampiresa es una verdadera experta en todas las posibilidades del amor, aún aquellas que el pudor define como condenables actos mórbidos, con lo cual se la ha considerado como una de las primeras y más poderosas súcubos de la mitología, a excepción de Is Dahut y Abrahel, verdaderas profesionales del desenfreno.

Contrariamente a lo que ocurre con los Íncubos y Súcubos tradicionales, Alouqua no se demora más de una noche con sus amantes ni prolonga innecesariamente el rito sexual, y no precisamente porque estos se resistan.

La capacidad amatoria de Alouqua es tan descomunal que sus amantes no resisten más de una noche con ella sin perder definitivamente la cordura.

De hecho, tal como señalan varios grimorios y libros prohibidos de la Edad Media, a veces ni siquiera es necesaria toda una noche de excesos: un encuentro fortuito con Alouqua, no importa cuan breve sea, siempre desemboca en la locura y, posteriormente, en el suicidio.

Esto se debe a una lógica perfectamente cartesiana.

Hacer el amor con esta vampiresa es el punto máximo del placer sensual al que puede aspirar el cuerpo masculino. Una vez consumado solo quedan dos alternativas: el ascetismo carnal o la muerte.

Muchos, apuntan los libros malditos, se inclinan por lo segundo por ser la opción más razonable.

En la antigüedad existían talismanes mágicos que protegían al portador de los asaltos de Alouqua. Estaban hechos de bronce, sedas y marcados con complejas combinaciones cabalísticas.

Se dice que en el gueto de Praga, retratado magníficamente por Gustav Meyrink en El Golem (Der Golem), solía verse a Alouqua en una versión más piadosa, visitando a los moribundos y ofreciéndoles la potencia viril para experimentar una última noche de pasión antes de partir a las estancias celestes, o al tenebroso Sheol, según el caso y el prontuario del afortunado.

Versiones antiquísimas relacionan a Alouqua con Lilith, la madre de los vampiros.

Según se dice, fue Alouqua la primera hija de Lilith en el destierro, luego de que Adán la abandonara por la insulsa y previsible Eva y antes de que el primer hombre viviese un romance fulminante con la licántropa Al.

De Lilith aprendió el sutil arte de enloquecer a los hombres, aunque su poder jamás podría ser igualado ya que Lilith no proviene de los círculos del mundo, sino que fue forjada antes que él, en algún remoto pensamiento de Yahvé que los sabios han tomado la precaución de no escarbar.







Los niños de Illfurt



El caso de los niños de Illfurt es uno de los más importantes de la historia de posesiones y exorcismos.

Entre 1864 y 1869, una familia francesa, de la región de Alsacia, sufrió fenómenos paranormales relacionados con el demonio, que se centraron principalmente en sus dos hijos, Teobaldo y José. En otoño de 1864 los niños cayeron enfermos. Empezaron a adelgazar peligrosamente, y no tardaron en aparecer las alucinaciones: el mayor, Teobaldo, aseguraba que se le aparecía un personaje al que llamaba "maestro", con pico de pato, pies de caballo y el cuerpo cubierto de plumas sucias.

Días después, el chico aseguró que el "maestro" había intentado estrangularle, y todos los que se encontraban en ese momento en la casa pudieron ver cómo se defendía del ser, que, a pesar de ser invisible, dejaba restos de plumas en las manos de Teobaldo.

Más tarde, los niños fueron víctimas de cambios en el comportamiento: tan pronto actuaban con normalidad, como comenzaban a gritar, gesticular... Su voz se volvía ronca y hablaban sin mover los labios, en ocasiones usando lenguas que desconocían, e incluso llegaban a emitir ruidos como de una campana repicando por la muerte de una persona. Al preguntarle a Teobaldo quién había muerto, dijo "Gregorio Kunegal". Su hija se encontraba allí en ese momento, y aseguró que su padre estaba trabajando. Al ir a comprobar si seguía con vida, se le encontró muerto en el suelo como consecuencia de una caída.

Sus cuerpos sufrían deformidades y abultaciones, tenían una fuerza extraordinaria y sus estómagos se hinchaban de tal manera que parecía que fuesen a estallar, pero de repente vomitaban una mezcla de espuma, plumas de pájaro y musgo, y recuperaban su forma original.

Se llegó a la conclusión de que los niños estaban poseídos por el Diablo, pues, además de todo esto, sentían aversión por los símbolos cristianos, como el crucifijo, el rosario, el agua bendita... La temperatura de su habitación era elevadísima, a pesar de los fríos días de invierno.

En 1869 Teobaldo fue exorcizado por el padre Souquat, que descubrió que los demonios que poseían al niño se llamaban Oribás y Ypés. El exorcismo de José fue oficiado por el párroco Brey, que consiguió que el demonio abandonase el cuerpo del niño. Este, a cambio, le pidió permiso para poseer una piara de cerdos, tal como sucedió en el milagro de Jesucristo del endemoniado de Gerasa.

Los niños volvieron a su casa sin recordar absolutamente nada de lo sucedido ni reconocer a las personas que le habían observado.

Sobre este caso, se escribió un libro titulado El diablo. Sus palabras y sus actos en los endemoniados de Illfurt, Alsacia; según documentos históricos, escrito por el Padre Sutter en Turín en 1935.

Este caso fue muy famoso en su época por los sucesos que tuvieron lugar durante los cinco años en que una familia fue aquejada por manifestaciones demoníacas. Los exorcismos fueron autorizados tres años después del comienzo de las extrañas manifestaciones: retardo incluso providencial, pues de lo contrario no se habría tenido esa abundante recolección de fenómenos, que le da al caso Illfurt un verdadero primado en materia y que tanto bien hizo en su época y sigue produciendo a quien lee la impresionante narración.

Sobre el episodio se escribió un libro: "El diablo. Sus palabras y sus actos en los endemoniados de Illfurt, Alsacia; según documentos históricos", escrito por el Padre Sutter en Turín, 1935).

Sobre la autenticidad del hecho no se puede razonablemente dudar, los mismos incrédulos de ese tiempo inventaron varias hipótesis, pero no negaron los fenómenos, que todos podían repetidamente observar.

Transcribimos algunos trozos para dar una idea de lo que ocurrió. Se trata de dos de los cinco hijos de los esposos Burner, Teobaldo y José, respectivamente de 9 y de unos 8 años cuando comenzó la extraña situación.

"Acostados de espaldas, se volvían y se revolvían con la rapidez vertiginosa de un trompo, o se desahogaban golpeando sin descanso, y con una fuerza sorprendente, la cama y otros muebles, llamado esta operación 'dreschen' - golpear el trigo - sin manifestar el mínimo cansancio, por más larga que fuera la golpeadura (p. 18).

El vientre se les hinchaba desmedidamente y daban la impresión de que un balón diera vueltas en su estómago, o que una bestia viva se moviese dentro. Sus piernas se unían una a la otra, como entrelazadas, y ninguna fuerza humana lograba separarlas.

En ese tiempo Teobaldo tuvo unas treinta veces la aparición de un fantasma extraordinario a quien él llamaba su maestro. Tenía el pico de un pato, patas de un gato, pezuñas de caballo, y el cuerpo completamente cubierto de plumas sucias. En cada aparición el fantasma sobrevolaba por encima de la cama de Teobaldo, a quien amenazaba con estrangularlo; el niño, en su terror, se lanzaba hacia él, invisible a los demás, y le arrancaba a manotadas las plumas, que luego les echaba a los espectadores aturdidos.

Todo esto en pleno día, y en presencia de un centenar de testigos, entre los cuales había hombres serísimos, por nada crédulos, muy suspicaces, y miembros de todas las clases de la sociedad: y unánimemente fue reconocida la imposibilidad de cualquier engaño. Las plumas producían un olor fétido, y - ¡singularísima cosa! - no se incineraban cuando se las quemaba" (pp. 18-19).

Siempre hablaban con voz varonil y sin mover los labios, lo cual causaba enorme impresión (cfr. Pp. 42-43). "A veces el cuerpo de los pobrecitos se inflaba de modo que parecía que iba a estallar, y vomitaban espuma, plumas y musgo, mientras sus vestidos se cubrían con esas mismas plumas que apestaban toda la casa (p. 83).

En la habitación eran atormentados de vez en cuando por oleajes de calor atroz, insoportable aun en pleno invierno; y a quien se maravillaba de esto, el diablo le gritaba riendo: '¿Soy un buen fogonero, no es cierto? Si vienen a mi casa, no los dejaré sufrir de frío: pueden estar seguros!'" (p. 83).

Muchísimas eran las ocasiones y los modos de manifestar el odio a lo sagrado, incluso con nombres y apelativos ofensivos e injuriosos. Sin embargo, en esta atmósfera de odio una cosa interesante y singular era la actitud de respeto hacia la Virgen.

Se lee en la página 40: "Mientras el demonio injuriaba y se burlaba de las cosas más santas, sin hacer excepción ni siquiera de Dios mismo, nunca se atrevió a insultar a la Virgen; y a alguien que le preguntó la razón, le contestó brevemente: 'No tengo el derecho. El títere sobre la cruz me lo ha prohibido'.

Su furor... llegaba al paroxismo, cuando alguien le echaba agua bendita" (p. 140).

Una vez el alcalde echó en los dedos de Teobaldo "unas gotas de agua bendita, e inmediatamente fue atacado por una fuerte agitación, hasta caer por el suelo, arrastrándose, ir a esconderse debajo de la mesa, cuando vio que no podía huir por ninguna parte" (p. 114).

El señor Andrés nos dice: "Cuando la monja que le lleva los alimentos deja caer en ellos una gota de agua bendita, o los toca con un objeto sagrado, Teobaldo se da cuenta inmediatamente, aunque esto se haya hecho en la cocina a donde él no va nunca. En ese caso, se acerca al plato con sospecha, mira atentamente los alimentos que le han llevado, y siempre los rechaza diciendo: '¡No tengo hambre! Hay porquerías ahí dentro' o también: 'Es veneno'. Y para hacerlo comer, hay que llevarle otra cosa. Lo mismo sucede con las bebidas" (p. 137).

"Si la monja le llevaba a Teobaldo alimentos y bebidas en las que había dejado caer gotas de agua bendita, él rechazaba sistemáticamente tomarlas, cuando no lanzaba contra la pared el plato y el vaso: pero ni el uno ni el otro se rompían" (p. 31).

"Una vecina de casa, la señora Brobeck, trató una vez de poner agua bendita en una medicina que los dos hermanos tenían que tomar: 'Vaciaremos todas las botellas de la farmacia, declararon ellos rechazando enérgicamente el remedio, antes que aceptar una gota de agua de la señora Brobeck'" (p. 29).

"¡En dos noches destruyó las abejas de veinte colmenas que pertenecían al vecino de los Brobeck: todas las abejas habían sido decapitadas! Pero como Satanás se declaró el autor de aquella extraña hecatombe, el señor Brobeck hizo bendecir las colmenas y los nuevos enjambres; y el poder del ángel destructor quedó aniquilado" (pp. 77-78).

"Otra vez el maligno se divirtió sacando el fruto de una gran cantidad de nueces que pertenecían a la familia Brobeck: no es necesario insistir en el asombro de todos, cuando vieron esas nueces con la cáscara verde perfectamente intacta y marcada con un pequeño rasguño" (p. 78).

Los niños "hablaban corrientemente las más variadas lenguas: respondían sin dudar en francés, en latín, en inglés, y entendían hasta los dialectos de Francia y de España" (p. 22).

De Teobaldo también se afirma: "Si quería, hablaba perfectamente las lenguas, sin el mínimo error, y a menudo hablaba días enteros en el más puro francés que se pueda escuchar" (p. 26).

Muchísimas son las ocasiones en las que los niños manifiestan conocer el pensamiento de los demás, acontecimientos lejanos, objetos ocultos, en fin, todo lo que está oculto al conocimiento normal.

Un día, mientras varias personas se encontraban en la habitación, Teobaldo hizo el ademán de tirar las cuerdas de una campana: "¿Por quién tocas a muerte?" se le preguntó.

"Por Jorge Kunegel" respondió sin dudar. La hija de éste casualmente estaba presente, y asustada le gritó al niño:

"¡Embustero!... Mi padre está bien, y trabaja como albañil en la construcción de un pequeño seminario".

"¡Estará muy bien, replicó él, pero debes saber que se ha caído; y si no lo crees, corre a ver!".
"La pobre muchacha voló a la construcción, y tuvo que constatar que su padre realmente se había caído de un andamio, y se había roto la columna, en el mismo momento en que hablaba Teobaldo. Nadie, en Illfurt, conocía todavía la desgracia" (pp. 60-61).

El demonio por medio de los niños "revelaba a menudo acontecimientos sucedidos en el más remoto pasado, y que ninguno de los testigos presentes conocía. Además, predecía muchos días antes, y aun semanas, los acontecimientos futuros: y la exacta realización de sus profecías eran objeto de continuo asombro.

Se divertía comunicando a los visitantes sus fechorías desconocidas, y reprochando en voz alta sus vicios y sus pecados más secretos, para tener el gusto de verlos escapar, sin preguntar el resto, asombrados y furiosos" (p. 57).

"A menudo Teobaldo predijo también la muerte de muchas personas. Dos horas antes de la muerte de una tal señora Müller, él se arrodilló sobre la cama, e hizo el ademán de tirar las cuerdas de una campana" (p. 60).

"El hablaba de acontecimientos de veinte, treinta y hasta de cien años antes con tal evidencias, tal precisión y tal seguridad, que hacía pensar que él hubiera sido testigo ocular"

"A veces se vio a los niños elevados por manos invisibles, con las sillas en las que estaban sentados; después los niños eran lanzados a un ángulo, mientras las sillas volaban a la parte opuesta" (pp. 19-20).

"Un sólido crucifijo que alguien trató de colocar en el cuello de José, se retorció inmediatamente y tomó la forma de una X conservándola mientras estuvo en el pecho del niño: y un escapulario colocado en sus espaldas voló inmediatamente a lo alto, y describiendo un altísimo círculo fue a caer sobre el casco de un guardia civil, Werner, que por casualidad había entrado en la habitación. El niño ni siquiera se había movido" (pp. 34-35).

Más adelante se dice: "Los niños estaban sentados en una silla. Esta era levantada por el aire por manos invisibles, y luego caía bruscamente. La silla volaba por una parte y el niño por la otra. La madre Burner tuvo que sufrir la misma suerte, un día en que se encontraba cerca de uno de sus hijos: y no sintió el mínimo mal, al caer... Los niños se trepaban a los árboles como si fueran gatos, y podían colgarse delas más pequeñas ramitas sin temor de romperlas" (p. 83).

"A veces manos invisibles arrancaban las cortinas de las ventanas, y éstas se abrían de par en par con una rapidez vertiginosa, aunque estuvieran firmemente cerradas; a veces el maligno tumbaba y arrastraba aquí y allí en la habitación mesas, sillas y otros muebles: a veces toda la casa era sacudida como por un violento terremoto" (pp. 84-85).

Es fácil imaginar que la noticia de hechos tan extraordinarios e impresionantes se difundiese rápidamente por todas partes y acudiese a Illfurt un número cada vez más numeroso de espectadores (cfr. pp. 21 y 22), que después se retiraban con serios propósitos de una vida mejor.

Interesante la conversión del guardián Werner, completamente incrédulo, y que después hizo una exacta narración de muchos acontecimientos (cfr. pp. 19 ss).

La curación de los niños

He aquí la narración de las dos curaciones tras varios exorcismos:

"El demonio con una voz de bajo profundo, lazó un grito formidable. Luego gimió.

- ¡Ahora, me veo obligado a ceder!

Inmediatamente el niño endemoniado se contorsionó como una serpiente que es aplastada; y luego, un ligero crujido recorrió sus miembros: desnudó lentamente el cuerpo, se alargó, y cayó al suelo como muerto.

El demonio había huido.

¡Los testigos de la escena horrible quedaron aterrados! Un momento antes, una rabia que causaba espanto, un rostro desfigurado por la cólera, respuestas declaradas: ahora, un niño inmóvil, que dormirá tranquilamente durante una hora, acostado en un suave colchón. ¡Finalmente ha quedado liberado! Ya no reacciona contra el crucifijo y el agua bendita, y se puede levantarlo y llevarlo a su habitación sin la mínima dificultad. Finalmente, se despierta, se refriega los ojos, mira con asombro a las personas que lo rodean, y que él no reconoce...

- ¿No te acuerdas de mí? - le pregunta el padre Schrantzer.

- ¡Pero si nunca te he conocido! - contestó Teobaldo, muy asombrado.

¡La madre lanza un grito de alegría sobrehumana! ¡Su hijo ya no es sordo, ya no es víctima del demonio, ha sido liberado del monstruo!... Lágrimas de agradecimiento salen de sus ojos, y todos se unen a ella para agradecer vivamente a Dios que ha dado a su Iglesia el poder de vencer al infierno.

Madre e hijo vuelven a Illfurt; y la madre, con el corazón lleno de emoción y de alegría, espera con firme fe la liberación de José.

Su esperanza se realizaría el 27 del mismo mes.

Desde el día en que volvió a su casa, Teobaldo fue de nuevo alegre como antes, y siempre de buen humor. No tenía la más lejana idea de lo que le había sucedido, ni siquiera reconocía al párroco, padre Brey.

Habiendo llevado de Estrasburgo algunas medallas bendecidas, le ofreció una a José y quedó asombrado al ver que éste la echaba al suelo y la pisoteaba, diciéndole irritado: - ¡Podías conservarla para ti, yo no la necesito!

- ¿Será que se enloqueció José, mamá? - dijo Teobaldo, ¡sin saber encontrar otra explicación a un hecho que la madre, naturalmente, se cuidó de aclararle! (op. cit. pp. 90-91).

Respecto de la liberación de José, se lee más adelante: - "Ahora, heme obligado a partir" - gritó el diablo como en un largo mugido; y con ese grito, el niño se echó por el suelo, se contorsionó varias veces, inflando los carrillos, y cayó en un acceso de convulsión, mientras los presentes lo miraban con angustia, sin atreverse a tocarlo. Finalmente se calmó y permaneció inmóvil y silencioso. Le quitaron las correas con las que lo tenían amarrado, sus brazos se aflojaron, inclinó dulcemente la cabeza, y después de algunos minutos se sacudió como uno que se despierta de improviso, abrió los ojos, y se mostró maravillado de encontrarse en la iglesia y rodeado de gente que él no conocía.

Al principio de la función el demonio había dicho:

- Si soy expulsado, romperé alguna cosa como señal de mi partida.

Y cumplió con su palabra. La camándula que le habían puesto en el cuello a José cayó hecha pedazos después de la liberación; y lo mismo sucedió con el crucifijo que le habían colocado en el cuello" (op. cit. pp. 93-94)