KIERKEGAARD, SØREN AABYE: un filósofo luterano con aires metafísicos.



Søren Aaby Kierkegaard, filósofo, teólogo y escritor danés, nació en Copenhague el 5 de mayo de 1813 y murió en esa ciudad el 11 de noviembre de 1855.

Se matriculó en la universidad de Copenhague en 1830, tomando los estudios de teología y dedicando considerable tiempo a la filosofía y estética. Su primer trabajo literario fue un pequeño tratado en el que atacaba a Hans Christian Andersen, afirmando que cometió un error al hacer un héroe en su 'Solo un tramposo' de una naturaleza desagradable, manteniendo que el genio no conoce la derrota sino que como una lluvia torrencial se bate a sí mismo contra el viento. Esta declaración puede servir como ejemplo del pensamiento de Kierkegaard. En 1840 obtuvo su primer grado en teología y al año siguiente su maestría por una disertación sobre el concepto de ironía, con especial referencia a Sócrates. Poco después viajó a Berlín. Deseaba demostrar la verdad del cristianismo, aunque no como otros apologistas explicando sus dogmas. El 20 de febrero de 1843 publicó la primera parte de su gran obra, O lo uno o lo otro, que apareció bajo seudónimo, seguida rápidamente por la segunda, titulada Tampoco, en la que responde a las preguntas propuestas por él mismo en cuanto a qué clase de vida ética o estética debería seguirse. Entre 1843 y 1846 aparecieron numerosas obras, de las que pueden mencionarse Temor y temblor, El concepto de la angustia y Estadios en el camino de la vida, escondiendo en todas ellas su identidad tras varios autores contemporáneos y presentándose como mero editor de su literatura seudónima. Sólo sus sermones los publicó con su nombre.

En la primera parte de esas obras acomete la tarea de rememorar la solemnidad del cristianismo, en una edad que vivió o bien sin cristianismo o con uno fundado en la costumbre solamente. El tema 'solo la verdad que construye es digna', forma la sustancia de toda la literatura publicada por Kierkegaard bajo seudónimo, siendo por el tratamiento de ese tema un reavivador de la religión. Su construcción positiva del cristianismo no careció de oponentes. Dogmáticamente definió el cristianismo como paradoja, éticamente como sufrimiento sin mezcla y psicológicamente como apartamiento apasionado de los caminos del mundo. Rechazó las ideas de credo, Iglesia, sacerdote, etc., pues según su concepción el cristiano es un individuo aislado, solo con Dios y en contacto con el mundo por el sufrimiento. Cuando acabó esta parte de su actividad literaria sintió que su misión estaba cumplida, queriendo retirarse a una casa parroquial, pero los ataques de la prensa dirigieron su actividad en una nueva dirección, y el sufrimiento mental que había soportado le guió a considerar la influencia que la agonía mental ejerce sobre la vida del cristiano. La idea fundamental en sus escritos posteriores es más religiosa y más cristiana; sus sermones tratan con el evangelio del sufrimiento.

Desde su temprana edad Kierkegaard había valorado al antiguo obispo de Zelanda, J. P. Mynster, con gran reverencia, pues había sido 'pastor de su padre'. Pero ahora que consideraba el deber de un cristiano llevar una vida de sufrimiento, se preguntaba si la predicación de Mynster no fue una falsa descripción de una paradoja estética y del evangelio del sufrimiento, en vez del verdadero cristianismo; se preguntó si la vida de Mynster era un martirio. Durante largo tiempo Kierkegaard esperó que Mynster admitiera que el ideal cristiano había sido correctamente definido en sus escritos y también que el primado de la Iglesia danesa admitiera que no había vivido conforme a ese ideal. Sin embargo, Mynster guardó silencio y como Kierkegaard no deseaba perturbar al viejo prelado de la tranquilidad de su mente, él también se refrenó de proclamar sus opiniones. A la muerte de Mynster, sin embargo, un sermón predicado por Martensen, en el que designaba al finado obispo como 'fiel testigo de la verdad' provocó la ira de Kierkegaard, escribiendo una protesta cuya publicación demoró por un tiempo. Pero cuando Martensen, nueve meses más tarde, fue designado sucesor de Mynster como obispo de Zelanda, esta protesta apareció en el periódico Fædrelandet el 18 de diciembre de 1854, bajo el título ¿Fue el obispo Mynster un testigo de la verdad, un fiel testigo de la verdad? ¿Es esto verdad?. Martensen prácticamente ignoró ese ataque, estigmatizando a Kierkegaard como un Thersites que danzaba sobre las tumbas de los héroes. Esto soliviantó a Kierkegaard aún más, volviendo al ataque con varios artículos y folletos en los que censuraba al 'cristianismo oficial', sus servicios divinos, sus actos religiosos y sus adherentes. Como defensor del individualismo no tenía simpatía por las masas, ni por la renovada tendencia a la organización. El enorme desgaste mental de su ataque contra el cristianismo organizado le dejó físicamente exhausto, apresurando su muerte. Las obras de Kierkegaard han dejado en Dinamarca una literatura tan rica, tan original y tan completa en la forma, que no tienen paralelo en ese país.

El salto de fe es su concepción de cómo un individuo cree en Dios, o cómo una persona actúa en el amor. No es una decisión racional, ya que trasciende la racionalidad en favor de algo más extraordinario: la fe. Además consideraba que tener fe era al mismo tiempo tener dudas. Así, por ejemplo, para tener verdadera fe en Dios, uno también tendría que dudar de su existencia; la duda es la parte racional del pensamiento de la persona, sin ella la fe no tendría una sustancia real. La duda es un elemento esencial de la fe, un fundamento. Dicho de otro modo, creer o tener fe en que Dios existe sin haber dudado nunca de tal existencia no sería una fe que mereciera la pena tener. Por ejemplo, no requiere fe el creer que un lápiz o una mesa existen, puesto que uno los puede ver y tocar. Del mismo modo, creer o tener fe en Dios es saber que no hay un acceso perceptual ni de ningún otro tipo a él, y aun así tener fe.

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